La Enfermería es el arte de cuidar,
la comunicación con el otro; ese otro que es distinto, que tiene una historia, intereses,
preocupaciones, valores…
Es escuchar sin juzgar, es educar con mucha paciencia, acompañar en el
dolor, para ayudar al paciente que se sienta mejor de lo que esta, que recupere
su estado de salud, y en algunos casos solo mejorare la calidad de vida cuando
ya la ciencia no tiene más respuestas.
Muchas veces escuchamos diferentes
frases como: ¡¿para qué estudiaste
enfermería?! "Solo cambian
pañales" "No te da asco la sangre" "No tenes miedo de enfermarte",
si el enfermero trabaja en psiquiatría, "No
tenes miedo que te golpee un paciente"
(como si los pacientes fueran moustritos).
La enfermería es un camino
profesional muy satisfactorio en el área
que se elija trabajar, tiene momentos difíciles
donde como profesionales nos sentimos tristes y tenemos la sensación que
el mundo está patas para arriba, nosotros compartimos con el paciente, reímos
con él, a veces nos emocionamos, nos enojamos, nos sentimos felices cuando un paciente se recupera y vuelve a su
hogar, y nos preocupamos cuando las cosas no van bien y la recuperación se hace
esperar un poco más.
En las instituciones de salud el enfermero tiene un lugar muy importante
somos parte de grandes equipos, y
llevamos la organización de muchísimas
tareas de gran importancia para el paciente.
Todos los enfermeros son
comunitarios, siempre están al lado de la familia, mediando la frialdad de las
instituciones o los médicos. También los hay que salen de las instituciones a
las casas, buscando prevenir y acercando la medicina o más bien la salud a los
barrios.
Es cierto que una profesión no
humaniza; pero todos los días se puede trabajar para ser más humano y ese es el
desafío de poner los sentimientos en el arte de cuidar.

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